domingo, 4 de diciembre de 2016

Manuel Dorado Saínz

 
 
Hay personas a las que a la hora de hacerles un homenaje hay que inventarle méritos y otras atribuciones, con Manuel Dorado esto no hace falta pues sobran motivos para llenar un libro con sus acciones. Fue un constante luchador por causas sencillas, cotidianas de las que sólo se benefician los de abajo.

Con él se va, una forma de entender la vida lejos de la insoportable conformidad de los que no tienen nada y sin embargo aplauden y votan a sus propios verdugos.



 

Madrid, 6 de diciembre de 2016

 

Querido Manolo:

Tú sabes mejor que nadie que la mayoría de las personas antes de hacer algo desinteresadamente se preguntan:

 ¿Qué gano yo con esto? O ¿Se merecen los demás mi esfuerzo?

Y la respuesta, a más de una, le lleva a no hacer nada. Así está todo, parecido a esas obras en las que trabajan dos y miran cinco. Dándose la paradoja de que los cinco aseguran poderlo hacer mejor, y se lamentan de lo mal que se trabaja hoy.

Sin embargo hay personas como tú que hacen las cosas, robándole horas a su tiempo libre, y si le queda algún momento se dicen a sí mismo:

 ¿Habré hecho lo suficiente? O ¿Podría haberlo hecho mejor?

Afortunadamente para la sociedad, aún quedan personas como tú, empeñadas en seguir luchando por cambiar las cosas. Por eso sois pocos -mira si no las Asociaciones de Vecinos- pero como valéis más que esos cinco mirones juntos, vuestro esfuerzo cambia el pequeño mundo de los barrios ¡Y quién sabe si lentamente Madrid entero!

Las personas como tú son las que necesitaba Arquímedes cuando sólo pidió un punto de apoyo para mover el mundo, o la que buscó, sin encontrarla, aquel sabio llamado Diógenes: “una sola persona íntegra para reconciliarme con el hombre”.

Por ello desde la Asociación y muchos desde fuera te recordaremos siempre; más por lo que eres y haces que por esos años que transcurren sin control y que injustamente iguala a todas las personas, estén trabajando o mirando.

De lo que estamos seguros Manolo es que lo tuyo es una locura y además contagiosa.

¿Por qué si no, estamos a tu lado tantas personas?

 Pues porque estamos locos.


Gracias  Manolo. 



 Foto en su querida Cuenca.  Manolo y  Rafa.